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Las reglas de recargos se multiplican, y los ISV están en el medio
El cumplimiento de los recargos para comerciantes en Estados Unidos ha pasado de las normas de las marcas de tarjetas a un complejo mosaico de regulaciones estatales, lo que crea una matriz de cumplimiento desafiante.
Qué cambió
El panorama regulatorio de los recargos ha pasado de ser una regla clara de las marcas de tarjetas a un mosaico fragmentado de leyes estatales. Los comerciantes ahora enfrentan una compleja matriz de cumplimiento donde deben adherirse tanto a las regulaciones estatales como a las normas de las redes de tarjetas, las cuales cambian periódicamente. No existe un directorio unificado de las regulaciones estatales, lo que deja a las empresas navegar esta incertidumbre de forma independiente o con la ayuda de Proveedores Independientes de Software (ISV, por sus siglas en inglés) y socios de pago. Los ISV son empresas de terceros que desarrollan y venden aplicaciones de software para industrias o funciones comerciales específicas, a menudo integrando capacidades de procesamiento de pagos.
Por qué debe importarle a un negocio: El incumplimiento de las regulaciones sobre recargos puede resultar en multas, sanciones y responsabilidad legal, afectando directamente las operaciones y la rentabilidad de los comerciantes.
Quiénes son los afectados: Los comerciantes en EE. UU. que implementan o consideran implementar recargos en transacciones con tarjetas de crédito, especialmente aquellos con operaciones de comercio electrónico o clientes en múltiples estados. Industrias como el minorista y el procesamiento de pagos se ven altamente impactadas.
Qué conviene hacer
Revise la documentación actual de cumplimiento de recargos por estado y crúzela con las últimas normas de las redes de tarjetas de su procesador de pagos. Si encuentra vacíos, contacte inmediatamente a su socio de pago o ISV para actualizar la configuración de su programa de recargos.
Incertidumbres y riesgos
La falta de un directorio unificado y la ambigüedad en las medidas de fiscalización generan una incertidumbre significativa. Los comerciantes deben rastrear activamente y cumplir tanto con las leyes estatales de recargos como con las normas de las redes de tarjetas para evitar multas y sanciones. Se espera que el panorama regulatorio permanezca complejo y fragmentado, requiriendo vigilancia continua.
En resumen, el entorno regulatorio de los recargos se ha vuelto más complejo y fragmentado, con los comerciantes enfrentando ahora un mosaico de regulaciones estatales además de las reglas de las marcas de tarjetas, lo que incrementa su carga de cumplimiento y el riesgo de sanciones. Los comerciantes deben monitorear activamente y cumplir con las leyes estatales y las normas de las redes, consultar con socios de pago o ISV para obtener orientación, y asegurar que sus programas de recargos sean conformes para evitar multas.

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